Keiko tiene 36 años y está soltera. Trabaja por horas en una kombini abierta 24 horas. Ha encontrado en su vida rutinaria la manera de no ser vista, de no ser juzgada. O eso parece.
Una novela que nos inspira una importante reflexión sobre las expectativas que los demás sienten hacia nosotr@s y sobre hasta qué punto somos lo que elegimos y elegimos lo que los demás necesitan que seamos.
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