Han soñado con ella, la han diseñado, han transportado troncos bajo tempestadesinvernales, y finalmente lo han conseguido: los dos chicos ya tienen sucabaña en un árbol. Desde lo alto, entre las blancas flores del cerezo, puedencontemplar el lago. La noche que duermen en ella, se prometen amistad eterna.Llega el verano, un verano felizà hasta que llega también la primera discusión.El motivo es tan absurdo que lo olvidan, pero también es suficiente para separarlos.Abandonada, la cabaña ve pasar una estación tras otra, hasta que la descubreMarta. Y, ese verano, el cerezo será testigo de una nueva promesa de amistadeterna.